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Los condones masculinos y femeninos protegen contra el embarazo y reducen considerablemente el riesgo de que los usuarios contraigan infecciones de transmisión sexual (ITS) incluida la infección por el VIH. Para que sean eficaces, se deben usar en forma correcta y sistemática. En los usuarios con experiencia, es muy raro que el condón se rompa o se deslice. En la mayoría de los usuarios, las tasas de rotura son menos del cinco por ciento. De hecho, las investigaciones han revelado que en la mayoría de los casos el "fracaso" del condón se debe al uso incorrecto o poco sistemático.
Family Health International (FHI) ha diseñado y elaborado nuevos condones, y desde 1991 ha realizado evaluaciones de control de la calidad con más de 2.500 millones de condones para la USAID y otras organizaciones donantes. FHI ha evaluado la seguridad, eficacia y aceptabilidad de los condones existentes, incluidas las tasas de evaluación de rotura y deslizamiento de los condones. Además, hemos dirigido programas e investigación en América Latina, Asia y África, para hallar formas de aumentar el uso del condón y disminuir las tasas de ITS y de infección por el VIH.
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